La pequeña comunidad de San Telmo es una de las más antiguas de Baja California, pues data de finales del siglo XVIII.
Se localiza 150 kilómetros al sur de Ensenada, en la desviación que lleva hacia el Observatorio Astronómico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y al Parque Nacional Sierra de San Pedro Mártir.
El valle de San Telmo originalmente fue habitado por los antiguos indígenas kiliwa, quienes eran nómadas y deambulaban entre la cercana costa del Pacífico hasta lo alto de la Sierra de San Pedro Mártir, incluso hasta la costa del golfo.
Los primeros europeos que encontraron este valle fueron los miembros de la expedición terrestre al mando del Capitán Fernando de Rivera y Moncada, quienes en 1769 abrieron la primera ruta terrestre entre San Fernando Velicatá (entonces la misión más norteña de las Californias) y la bahía de San Diego (en donde se empezaría la cadena misional de la Alta California). El hallazgo se hizo el 13 de abril de 1769.
El franciscano Fray Juan Crespí, diarista de la expedición anotó en su diario: “Bajamos a un muy grande valle, siguiéndonos la hermosura dicha de los mezcales, pero sin haber encontrado agua”.
“Paramos el real al este y principio de este hermoso valle … los exploradores … al oeste de este llano, encontraron una grande poza de agua dulce, por lo que a este paraje le puse el principio de llano de San Telmo”.
Como vemos por el diario, fue Crespí quien bautizó el sitio con el nombre de San Telmo, esto debido a que el 14 de abril es el aniversario de su muerte.
San Telmo fue un gran santo y predicador de la iglesia católica que nació en el año 1185 y murió en 1240. El día 14 de abril los expedicionarios acamparon junto a la poza, la cual Crespí describe con las siguientes palabras: “Antes de llegar a la poza, como una legua, todo está empastado de muy buen zacate, y entre él algunos tablones de tulares, manando agua, y al fin del, en donde paramos, está la poza, cerca de una estrechura que hacen los cerros al oeste”.
“La poza es de agua dulce, clara, excelente, que tendrá de largo 150 varas (aunque otros le echaban más) y de ancho no bajará de 20, y tan profunda que a los lados y su remate, desde el primer paso no le hallan pie “.
Actualmente esta poza, que durante muchos años fue distintiva de San Telmo, ya no existe, fue cubierta por arena durante las grandes crecientes del arroyo de San Telmo del año de 1978.
Fuente: Periódico El Vigia

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